El momento perfecto que muchos viajeros pasan por alto
Cuando la mayoría de los turistas empieza a desconectar de Islandia con el final del julio más luminoso, la isla entra en su etapa más fascinante del año. El verano tardío —esas semanas doradas de agosto y la primera quincena de septiembre— combina lo mejor de dos mundos: los días todavía son generosamente largos, el interior sigue accesible, y en el horizonte nocturno comienza a insinuarse, tímida y emocionante, la primera aurora boreal de la temporada. Si estáis ultimando vuestro viaje para las próximas semanas, tomad nota: reservar ahora os garantiza los tours más solicitados antes de que se agoten.
Libertad total con guía y vehículo privado
Si hay un tour que define la filosofía del viajero exigente, ese es el Guía y vehículo de aventura de alquiler privado (4–12 horas, desde 769,65 €). Con más de 44 reseñas de cinco estrellas —la valoración más respaldada de toda nuestra selección—, esta opción os permite diseñar la jornada a vuestra medida: un día en las tierras altas, una tarde siguiendo la costa sur o una combinación de ambas. Viajáis en vehículo eléctrico de lujo o todoterreno 4×4, con un guía experto que conoce los rincones que no aparecen en ninguna guía de viajes. Para familias, parejas o grupos de amigos que no quieren someterse a ningún itinerario cerrado, esto es, sencillamente, insuperable.
El Círculo Dorado con el cráter Kerid incluido
El Tour privado al Círculo Dorado con cráter Kerid desde Reikiavik (7–8 horas, 831,94 €) es otro imprescindible con 27 valoraciones perfectas. En verano tardío, la luz oblicua de las últimas horas de la tarde baña el cráter volcánico de Kerid en tonos anaranjados que los fotógrafos aficionados recordarán toda la vida. El Círculo Dorado —Þingvellir, Geysir y Gullfoss— se vive de otra manera cuando lo tenéis solo para vosotros, sin la presión de los grandes autocares. La recogida es flexible desde Reikiavik, y la cancelación gratuita os da tranquilidad si el tiempo cambia de opinión.
Kerlingarfjöll: las tierras altas antes de que cierren
Las pistas de las tierras altas islandesas cierran con las primeras nieves de octubre, así que agosto y septiembre son vuestras últimas semanas para llegar a Kerlingarfjöll. La Aventura privada en las tierras altas de Kerlingarfjöll (8,5 horas, 1.690,57 €) os lleva en todoterreno hasta este paraíso geotérmico de fumarolas, riscos de riolita y colores que parecen sacados de otro planeta. Es una excursión de día completo pensada para quienes quieren ir más allá de los circuitos habituales y volver a casa con esa historia que nadie más tiene. Las plazas son limitadas por su carácter privado, así que no lo dejéis para última hora.
Senderismo y baño en el río termal de Reykjadalur
¿Buscáis algo más íntimo y contemplativo? El Senderismo privado por el místico Reykjadalur – Baño en el río caliente (4–5 horas, 409,29 €) es una de las experiencias más auténticas que podéis vivir en Islandia. A solo 40 minutos de Reikiavik, un sendero serpenteante os conduce hasta un río de aguas termales donde podréis bañaros en plena naturaleza. En verano tardío, con el paisaje empezando a teñirse de ocres y dorados, la caminata es especialmente bonita. Con cuatro reseñas de cinco estrellas y cancelación gratuita, es la escapada perfecta para el viajero que quiere desconectar de verdad.
Costa sur privada con paseo por el glaciar
La ruta de la costa sur es uno de los recorridos más espectaculares de toda Islandia, y en verano tardío lo es aún más: las cascadas de Seljalandsfoss y Skógafoss llevan mucho caudal, la playa negra de Reynisfjara resulta casi mágica con la niebla matinal, y los glaciares del Vatnajökull presentan unas condiciones ideales para pisarlos. El Tour privado de un día guiado por la costa sur con paseo por el glaciar (8–10 horas, 1.410 €) lo combina todo en una sola jornada, con recogida flexible y minivan climatizada. Cinco reseñas perfectas avalan su calidad, y el hecho de ser completamente privado significa que el ritmo lo marcáis vosotros.
¿A qué esperáis?
El verano tardío islandés es esa ventana estrecha en la que la naturaleza lo da todo antes de que llegue el otoño. Las ballenas todavía surcan las aguas del norte, las tierras altas están en su máximo esplendor y, si tenéis suerte, una primera aurora boreal puede coronar vuestra última noche en la isla. Reservad ahora, aprovechad la cancelación gratuita que ofrecen la mayoría de estos tours y aseguraos las plazas antes de que lo haga otro viajero que ya está mirando los mismos calendarios que vosotros. Islandia en agosto y septiembre es, sencillamente, una experiencia que no se olvida.