Hay un momento del año en que Islandia parece despertar de golpe: los días se estiran hasta las once de la noche, los lupinos violetas empiezan a tapizar los valles y las cascadas bajan con una fuerza que quita el aliento. Ese momento es mayo y junio, la primavera tardía islandesa, y si estáis leyendo esto desde España con el billete aún sin comprar, os diré una cosa con toda la honestidad del mundo: es ahora o nunca. Los tours más interesantes se agotan semanas antes de la salida. Vamos a ver qué os merece especialmente la pena reservar.
Pisad un glaciar de verdad: aventura íntima en Sólheimajökull
Si solo pudierais hacer una actividad en toda la costa sur, que fuera esta. La Aventura en el glaciar en Sólheimajökull — Tour privado os lleva a caminar sobre el hielo milenario con un grupo de un máximo de cuatro personas, lo que convierte la experiencia en algo auténticamente especial. Cuatro horas y media de crampones, serac y azul glacial a 325 € por grupo, con cancelación gratuita incluida. En primavera el glaciar brilla con una luminosidad extraordinaria porque la luz rasante del sol lo ilumina desde ángulos imposibles en verano. ¿Te animas a escalar hielo por primera vez en tu vida? Este tour tiene una valoración perfecta con más de 80 reseñas, así que las expectativas están más que justificadas.
Los volcanes de la península de Reikjanes: la tierra que todavía hierve
Islandia lleva años recordándole al mundo que es una isla viva, y la península de Reikjanes es su prueba más reciente. El tour Visita los Volcanes — Tour Privado de Medio Día os recoge en Reikiavik, os sube a una minivan Mercedes de lujo y en apenas media hora os planta frente a campos de lava que aún humean. En cuatro horas aprenderéis todo sobre las erupciones recientes de la mano de un guía experto, con hasta nueve plazas por salida privada (desde 1.055,52 €). Con más de 80 reseñas y puntuación máxima, es uno de los tours que se agotan más rápido en temporada alta. Reservad con al menos cinco semanas de antelación si queréis aseguraros la plaza.
La costa sur de punta a punta: un día que no olvidaréis
Para los que queréis condensar lo mejor de la costa sur islandesa en una sola jornada, la Caminata privada por la costa sur y el glaciar — Con fotos es vuestra opción. Diez horas de ruta privada en las que veréis cascadas como Skógafoss o Seljalandsfoss, playas de arena negra y la lengua de algún glaciar, todo ello con fotografías incluidas para llevaros a casa los mejores recuerdos. El precio es de 1.539,30 € para el grupo privado y la cancelación es gratuita. Con cincuenta reseñas de cinco estrellas, este tour habla por sí solo. En primavera tardía la luz dura hasta bien entrada la noche, así que cada parada tiene ese tono dorado que hace que las fotos parezcan de postal.
Los Fiordos del Oeste: el secreto mejor guardado de Islandia
Si buscáis algo diferente al itinerario clásico, los Fiordos del Oeste os van a dejar sin palabras. El Tour Privado de Isafjordur y Westfjords es completamente personalizable: podéis elegir entre cuatro y doce horas de excursión según vuestros intereses, con fiordos dramáticos, pueblecitos de pescadores, cascadas que caen directamente al mar y, si os apetece, unas aguas termales al final del día. Es uno de los productos con menor tasa de cancelación del catálogo, con valoración perfecta y 27 reseñas. En mayo y junio la carretera de los fiordos abre del todo por primera vez en meses: es literalmente el mejor momento del año para visitarlos.
Frailecillos y volcanes: un día en las Islas Westman
¿Sabíais que las Islas Westman —Vestmannaeyjar— fueron elegidas por el New York Times como uno de los mejores destinos del mundo? La excursión de un día para grupos pequeños a Vestmannaeyjar, frailecillos y volcanes es una de esas joyas que muchos turistas pasan por alto. En 12,5 horas visitaréis el volcán Eldfell, cuya erupción en 1973 casi sepultó el pueblo entero, y en primavera podréis avistar las primeras colonias de frailecillos que regresan a la isla para anidar. Con cancelación gratuita y plazas limitadas, este tour se agota antes de que os déis cuenta. Es especialmente recomendable para familias o grupos que quieran algo fuera de lo común.
¿A qué esperáis?
Mayo y junio son los meses en que Islandia os da más por vuestro tiempo: el país está menos masificado que en pleno verano, los precios son algo más contenidos y la luz —esa luz larguísima y suave del norte— convierte cada paisaje en algo casi irreal. Pero precisamente porque cada vez más viajeros lo saben, las plazas en los mejores tours privados se agotan con semanas de antelación. Si ya tenéis el vuelo de ida y vuelta reservado o estáis a punto de hacerlo, no dejéis pasar ni un día más: entrad en cada tour, comprobad la disponibilidad para vuestras fechas y reservad con la tranquilidad que da la cancelación gratuita. Islandia no espera, pero tampoco os va a decepcionar.