Si estáis leyendo esto a principios de septiembre, todavía estáis a tiempo. Pero solo eso: a tiempo. Las próximas cuatro a ocho semanas son, sencillamente, uno de los mejores momentos del año para pisar Islandia. El otoño tardío trae consigo algo que el verano se guarda celosamente: la oscuridad. Y con la oscuridad, vuelve el gran espectáculo que todos venís buscando: las auroras boreales.
Durante el verano, el cielo islandés apenas se oscurece lo suficiente como para que la aurora se deje ver. Pero a partir de mediados de octubre, las noches se alargan de forma notable y el cielo se vuelve por fin lo bastante negro para que el verde, el violeta y a veces el rosa bailen sobre nuestras cabezas. Es el equilibrio perfecto: todavía no hace el frío extremo del pleno invierno, las carreteras siguen siendo razonablemente accesibles, y sin embargo ya tenéis esas 12-14 horas de oscuridad que tanto ansiáis para la caza de auroras.
¿Por qué reservar ya, y no esperar?
Os lo decimos sin rodeos: esta es la temporada más solicitada del año para los tours de auroras y los alojamientos con buena orientación al norte. Las plazas en salidas nocturnas se agotan rápido porque dependen del tiempo y de grupos reducidos, y muchos operadores limitan el número de viajeros por furgoneta para garantizar una buena experiencia. Si tenéis pensado viajar en las próximas semanas y todavía no habéis reservado, este es el momento. Esperar a la última semana significa arriesgarse a quedarse sin sitio, sobre todo en fines de semana y puentes.
El clásico que nunca falla: fotografía de auroras desde Akureyri
Si vuestro itinerario os lleva al norte de la isla, no os perdáis el Tour de fotografía de la aurora boreal desde Akureyri (3 horas, desde 173 €). Es una salida pensada de verdad para quien quiere algo más que ver una mancha verde de lejos: os llevan a puntos oscuros alejados de la contaminación lumínica de la ciudad, con tiempo suficiente para ajustar la cámara y capturar esa «cortina» de luz que tanto cuesta describir con palabras. Akureyri, además, suele tener cielos más despejados que la capital en muchas noches de otoño, así que es una apuesta segura si el pronóstico en Reikiavik no acompaña.
De día, el Círculo Dorado; de noche, el cielo
La estrategia que recomendamos siempre en esta época es sencilla: aprovechar las horas de luz para explorar y dejar la noche libre para las auroras. El Tour Privado por el Círculo Dorado (de 6 a 10 horas, desde 1.226 €) es perfecto para esto: al ser privado, el guía puede ajustar el ritmo según la luz del día, que en estas semanas empieza a escasear, y llevaros a Þingvellir, el géiser Strokkur y la cascada Gullfoss sin las prisas de un grupo grande. Al volver al hotel, con energía renovada, solo queda vigilar el índice de actividad auroral y salir de nuevo si el cielo lo permite.
Snæfellsnes, la Islandia en miniatura, con menos gente y más magia
Otra opción que encaja de maravilla con el otoño tardío es la Exploración privada de la península de Snæfellsnes (10-12 horas, desde 1.042 €). Esta zona concentra glaciares, playas de arena negra, cráteres y pueblos de pescadores en un espacio relativamente pequeño, y en esta época del año los paisajes adquieren tonos dorados y ocres que contrastan maravillosamente con el cielo cada vez más oscuro. Además, al haber menos turistas que en verano, la experiencia se siente mucho más íntima.
Reikiavik también tiene su encanto otoñal
Si preferís empezar o terminar el viaje con calma, el paseo Convertirse en islandés: paseo por la ciudad de Reikiavik (2-2,5 horas, desde 52,54 €) es una manera estupenda de entender la cultura local antes de lanzaros a la caza de auroras. Y para cerrar el día con broche de oro, nada como la Experiencia de cena elegante casual (3,5 horas, desde 296,47 €), donde probaréis platos que han definido la gastronomía islandesa durante generaciones, en un ambiente relajado antes de salir a mirar al cielo.
No dejéis pasar esta ventana
El otoño tardío en Islandia es corto y muy demandado. Las próximas semanas son literalmente la ventana perfecta entre la luz del verano y el frío más duro del invierno, con auroras cada vez más frecuentes y paisajes todavía accesibles. Reservad ya vuestros tours: las plazas para las salidas nocturnas y los tours privados de esta temporada se están agotando, y no queremos que os quedéis con las ganas de ver esas luces bailando sobre Islandia.